La dificultad de ser freelancer en casa.

Freelance desde casa

Trabajar como freelance desde casa parece una opción atractiva para muchos. Una oportunidad de compaginar la vida profesional y la personal o familiar. Pero, ojo, tiene sus dificultades. Te voy a hablar de ellas desde la experiencia propia.

Soy periodista y desde hace 6 años decidí ejercer mi profesión de manera independiente, fijando mi casa como mi centro de trabajo. Este cambio, a grandes rasgos ha sido positivo, pero he tenido que ir resolviendo algunos problemas para que, por un lado, sea tan productivo como esperaba; y por otro, para que la actividad laboral no me absorba más de la cuenta.

Mi pareja tiene un trabajo, diríamos, normal. Ocho horas al día fuera de casa, cuarenta horas a la semana. Que yo pase la mayor parte del día en casa es un peligro. Sobrevuela la tendencia de que sea yo quien me encargue de todas las cuestiones que atañen al hogar: ir a hacer la compra, hacer los recados domésticos, hacer la comida, recoger los paquetes que nos llegan… No es que me desagrade. Pero si no te organizas bien, estas pequeñas tareas pueden entrar en contradicción con tu ritmo de trabajo.

Nadie te lo dice, pero cuando te estableces como autónomo una de tus principales tareas es captar nuevos clientes. Que te vayan entrando encargos. En este aspecto, presentar tu domicilio como tu sede profesional no te beneficia. No da una impresión de profesionalidad. Parece como si tu trabajo fuera un hobby o una actividad extra.

Algunos clientes los puedes atender por videollamada. Otros, en cambio, requieren una entrevista personal. ¿Dónde los vas a recibir? ¿En la cafetería que tienes debajo de casa? No es serio.

De estas y otras cuestiones te voy a hablar en este artículo. Estos son algunos consejos que te doy para que si te decides trabajar como freelance desde casa, te resulte lo más rentable posible.

Fíjate un horario.

El punto cero es la disciplina. Fijarse un horario. Unas horas determinadas que debes dedicar al trabajo todos los días.

Una de las razones por las que el teletrabajo no ha tenido la implantación que se esperaba, es porque trabajar desde casa crea unas condiciones más laxas a la hora de trabajar.

Te levantas de la cama, te preparas un café y te sientas delante del ordenador. Todo es perfecto. Pero lo cierto es que en casa tienes una serie de distracciones que no existen en la oficina. Están los niños, los perros, la vecina que pone la radio a todo volumen, ese descanso que te tomas y en el que pones la televisión, y que sin darte cuenta se alarga más de lo esperado.

Es importante que te fijes un horario y que te esfuerces por cumplirlo todos los días. Por ejemplo, de 8 a 14 horas, que es cuando la casa está vacía, y luego dos horas por la tarde, de 17 a 19, para completar las 8 horas diarias.

En ese horario nadie te debe molestar. Estás en el trabajo. Como si estuvieras en la empresa. Es cierto que trabajar desde casa te proporciona más flexibilidad para atender asuntos propios. Si son importantes no hay que evitarlos. Es una de las ventajas de ser tu propio jefe y la de no tener que atender un horario comercial. Pero ese tiempo que has dedicado a otras cuestiones; por ejemplo, acompañar a tu pareja al médico, debes plantearte recuperarlo dentro de la semana.

Preparar un espacio de trabajo adecuado.

El lugar de trabajo debe ser un lugar físico, en el que nadie te moleste y que lo utilices exclusivamente para trabajar. La revista Arquitectura y Diseño opina que lo más adecuado sería una habitación separada de las zonas comunes de la casa. Sin embargo, por lo reducido que son algunas viviendas, esto no es posible. En tal caso, cuando esto sucede, es conveniente separar el espacio de trabajo del resto de la dependencia. Utilizando biombos o cualquier otro tipo de separador.

Debes tener en cuenta de que este espacio debe ser lo suficientemente amplio para que puedas trabajar con comodidad y para que puedas guardar allí todo tu equipo de trabajo, sin que de la sensación de que está apretado.

El mobiliario de esta zona cobra una especial importancia. Allí vas a pasar gran parte del día durante la mayor parte de la semana. El que estés trabajando desde casa no evita que puedas tener accidentes de trabajo o que no puedas contraer una enfermedad profesional.

En este sentido, el mobiliario debe ser ergonómico. Con una buena mesa de escritorio, que describa una posición de 90º respecto a tu cuerpo, cuando estés sentado; y una silla de oficina con respaldo acolchado, altura regulable y reposabrazos.

La iluminación de la estancia es fundamental, para no castigar la vista, sobre todo si pasas 8 horas al día delante del ordenador. Para ello, lo mejor es priorizar la luz natural y completarla o sustituirla, cuando sea necesario, por luces Led indirectas que no dañen los ojos.

El coworking es tu base de operaciones.

Está bien que trabajes desde casa, pero necesitas un espacio profesional para atender a algunos de tus clientes y para realizar determinadas tareas que pueden comprometer tu imagen de marca. Los coworkings, espacios compartidos de trabajo, son una de las mejores opciones para ello.

Tania Font, una profesional independiente que acude con frecuencia a Mitre,126 Workspace, un coworking de Barcelona ubicado en la zona empresarial que se encuentra por encima de la Avenida Diagonal, resalta que los cowokings son lugares ideales para trabajar, con buenas instalaciones y con personal propio que puede realizar actividades auxiliares; como recogida de paquetería, impresión o copia de documentos, etc. que hacen que el freelance no esté pendiente de todo y le descargan de tareas burocráticas.

La mayoría de los coworkings ofrecen instalaciones extra para sus clientes como salas de reuniones, despachos separados, salas para hacer presentaciones; que permiten a los freelancers disponer de medios propios de empresas consolidadas.

Lo más interesante de todo esto es que están ahí, pero solo los pagas, cuando lo utilizas.

Visitar con frecuencia un coworking facilita trabajar el networking. Conocer a otros profesionales de tu sector o que realizan actividades complementarias, lo que puede dar pie a proyectos colaborativos o a entablar nuevos contactos que van a repercutir de manera positiva en tu actividad profesional.

El coworking te puede ayudar a autodisciplinarte. Aunque trabajes desde casa, acudir un día o dos a la semana al coworking es parecido a esos sistemas híbridos, de teletrabajo y oficina, que están implantando muchas empresas para aumentar la productividad.

Utiliza la oficina virtual. 

Un servicio extra que ofrecen muchos coworking es el de la oficina virtual. El blog Hiberus habla de ello, y explica cómo es especialmente beneficioso para aquellos profesionales que trabajan desde casa.

La oficina virtual es un servicio autónomo al alquiler de espacios de trabajo. Es decir, puedes no acudir presencialmente al coworking, pero tener contratada la oficina virtual.

La oficina virtual consiste en que el cliente puede domiciliar su correspondencia en la dirección de coworking. Así, como puede establecer esta dirección como sede fiscal; la que aparece en las comunicaciones que mantiene con Hacienda, la Seguridad Social y otros organismos públicos y la que consigna en las facturas.

Estamos hablando una vez más de reputación profesional. No tiene el mismo efecto que expidas tus facturas con la dirección de tu casa, un piso en un barrio, a que lo hagas desde una dirección profesional. La mayor parte de los coworking están ubicados en el centro de las ciudades o en áreas de cierta relevancia empresarial.

Dependiendo del establecimiento con el que hayas contratado la oficina virtual, puedes encontrar prestaciones que mejoran la percepción que van a tener tus clientes de ti; como una centralita para recibir llamadas o una dirección de e-mail corporativa.

Legaliza tu situación cuanto antes.  

Algunos freelancers inician su actividad de manera clandestina, en lo que podríamos llamar economía sumergida. Empiezan a hacer trabajos para otros, pero no expiden facturas, ni cobran el IVA. Piensan que cuando el negocio empiece a ir mejor, ya se darán de alta como autónomos.

Este es un grave error. Aparte de los riesgos legales que puedas tener y de los que no vamos a hablar en este artículo, va a tener efectos negativos en su actividad.

Si te dedicas a prestar servicios B2B, servicios a otras empresas, tus clientes te van a pedir factura. Al no estar legalizado, no vas a poder expedirla. Lo que va a hacer que pierdas encargos cualitativos.

Muchas de las solicitudes de servicios que encuentras en redes sociales profesionales como LinkedIn ya expresan de forma explícita que buscan autónomos. Si el proyecto en el que están trabajando tiene cierta envergadura, no se la van a jugar por ti, aunque tú le ofrezcas una tarifa más baja que la competencia.

Corre el rumor de que si un profesional factura menos del salario mínimo interprofesional, no es necesario darse de alta como autónomo. Esta es una concepción arriesgada. Por encima de los ingresos, la Agencia Tributaria tiene en consideración el criterio de la habitualidad. Si de manera más o menos habitual, recibes ingresos por prestar servicios para otros, Hacienda considera que es un modo de vida y, por tanto, va a exigir que esté regularizado.

El fantasma del sedentarismo.

En otro estado de cosas, si trabajas desde casa, debes cuidar tu estado físico. No moverse de la vivienda, porque pasas en ella prácticamente todo el día, a la larga, es perjudicial para tu salud.

Esta es la vida habitual de muchos freelancers que trabajan en casa; ha sido la mía durante algún tiempo. Te levantas de la cama, te vas al despacho (habitación desde la que trabajas), a la hora de comer vas al comedor, cuando te agobias te sientas en el sofá a ver la televisión. En fin, sin darte cuenta has caído una dinámica en la que no haces nada de ejercicio físico.

La página web de la Asociación Nacional contra el Cáncer señala que el sedentarismo es una de las principales causas de enfermedad en el mundo moderno. Un estilo de vida sedentario multiplica las posibilidades de sufrir un accidente cardiaco, pero, además, es un factor de riesgo para padecer enfermedades como el cáncer de riñón, de esófago, de vesícula biliar y de colon.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo semanal de entre 150 y 300 minutos de ejercicio aeróbico moderado, para conservar un estado físico saludable. Esto significa dedicar al ejercicio físico una media de entre 30 y 40 minutos diarios.

Estamos hablando de ejercicio físico, no necesariamente deporte. El simple hecho de salir a caminar (a un ritmo medio), pasear en bicicleta o hacer tareas físicas del hogar, ya combaten en gran medida el sedentarismo.

Este es un punto que debemos planificar si trabajamos desde casa. Igual que nos fijamos un horario de trabajo, que nos empeñamos en cumplir, debemos reservar entre 30 minutos y una hora diaria para hacer ejercicio físico. Nuestro cuerpo y nuestro trabajo nos lo agradecerán. Si somos freelance y caemos enfermos, nadie va a realizar los encargos.

Los peligros de trabajar por encargos. 

La gran mayoría de los profesionales freelance trabajamos por encargos. Encargos en los que tenemos una fecha de entrega. Existe la tendencia de la procrastinación. De ir dejando el trabajo para el final. De manera que cuando se aproxima el fin del plazo en el que debemos entregar el encargo, nos pegamos una panzada a trabajar.

Esta manera de trabajar tiene sus riesgos. El primero de ellos es que si surge cualquier imprevisto, a penas tienes margen de maniobra. El segundo de ellos es que en los días que preceden a la entrega, el trabajo te absorbe por completo. No puedes encargarte de nada más. Si este planteamiento de trabajo se hace costumbre, puede llevar al freelance a una situación de estrés que podría haber prevenido con una mejor organización del trabajo.

Con todo esto no quiero decir que trabajar como freelance en casa no sea una opción factible, solo que es importante tener en cuenta todo esto para que se desarrolle de manera adecuada.

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