Intervenciones dentales donde se utiliza anestesia.

Anestesia dental

En algunas intervenciones que se efectúan en las clínicas dentales se utiliza anestesia. Todas las clínicas no pueden aplicar todos los tipos de anestesia, deben estar autorizadas. Te comentamos los tratamientos donde se aplican y en qué condiciones.

Antes de nada quiero señalar que las clínicas dentales son centros sanitarios seguros, dirigidos por personal cualificado y donde suelen ser bastante meticulosos en la aplicación de estas técnicas y otras de tipo sanitario.

La polémica sobre el empleo de la anestesia en las clínicas dentales se ha puesto de manifiesto tras el fallecimiento de una niña y la enfermedad de otra a raíz de operaciones dentales realizadas en una clínica dental de Alzira (Valencia).

Como señala el periódico El Mundo, la clínica dental en cuestión no estaba autorizada para efectuar intervenciones en las que se suministrara sedación con fármacos por vía intravenosa. Tan solo tenían autorización para administrar analgésicos locales.

Para realizar una sedación consciente o aplicar anestesia general por vía intravenosa, el centro debe estar debidamente autorizado por la consejería de salud de la comunidad autónoma y la anestesia debe ser proporcionada por un anestesista titulado que debe estar en la plantilla del centro.

En el caso de la clínica dental de Alzira era un colaborador, que, además, se ha descubierto, que robaba los fármacos de un hospital de Manises en el que trabajaba.

La primera niña, de 4 años de edad, la que cayó gravemente enferma, entró en urgencias del Hospital de La Ribera afectada por un cuadro de fiebre, vómitos y somnolencia, tras ser atendida esa misma mañana en el clínica dental. Del hospital comarcal la derivaron a la UCI de pediatría del Hospital Clínico de Valencia.

La segunda niña,  la que murió, de 6 años de edad, entró en parada cardio-respiratoria durante la operación, tras suministrarle la anestesia. Tanto el anestesista como la propietaria de la clínica, han sido detenidos acusados de delitos contra la salud pública, omisión de socorro, y en el caso del anestesista, hurto, por la procedencia de los medicamentos.

No quiero sembrar el pánico con este artículo. Este no es un proceder habitual en las clínicas dentales. Pero sí quiero informar al lector sobre el uso de la anestesia en odontología. Estos son algunos tratamientos en los que se aplica.

Extracciones dentales.  

La anestesia local se utiliza en todas las extracciones, incluso en las más sencillas. Ya que sin ella, la acción puede ser dolorosa. Esta anestesia local se infiltra en la encía cercana al diente y no suele implicar grandes complicaciones.

En extracciones más complejas como extracciones múltiples, extracción de la muela del juicio o extracción de raíces residuales; o en pacientes que experimentan ataques de ansiedad en estas intervenciones, se puede recurrir a procedimientos de sedación más contundentes como la sedación consciente intravenosa o la anestesia general (en contadas ocasiones), supervisada siempre por un anestesista.

En estos casos en los que se utiliza una sedación más profunda, en personas sensibles, se puede producir una aceleración del ritmo cardiaco.

Obturaciones complicadas.

Las obturaciones dentales es lo que conocemos popularmente como empastes. Consiste en sanear un diente afectado por caries y restaurarlo con una resina especial, generalmente, composite.

La anestesia se utiliza cuando se abordan caries profundas, cuando la reparación se acerca a la pulpa dental, donde están las terminaciones nerviosas, o cuando el fresado puede producir dolor.

En las obturaciones dentales suele emplearse anestesia local infiltrada, un tipo de anestesia que adormece únicamente la zona del diente que va a ser tratado. El odontólogo la aplica mediante una inyección en la encía, cerca del nervio que conecta la pieza dental, utilizando anestésicos como articaína, lidocaína o mepivacaína. Su efecto es rápido y permite eliminar el tejido cariado sin dolor ni molestias. En algunos casos, especialmente en muelas inferiores, puede recurrirse a un bloqueo del nervio dentario, que anestesia un área más amplia. Aunque este procedimiento es rutinario y altamente seguro, existen algunos riesgos poco frecuentes, como hematomas, ligera inflamación en el punto de inyección o una parálisis temporal si el nervio se irrita durante la infiltración. También pueden presentarse palpitaciones pasajeras cuando el anestésico contiene vasoconstrictor, así como reacciones alérgicas, que son muy raras con los fármacos actuales.

Endodoncia.

La endodoncia es un tratamiento restaurador por el cual se sanea y se sella la pulpa infectada de un diente. Es lo que llamamos matar el nervio. Que no es otra cosa que extirpar la pulpa del diente, por donde transcurren las terminaciones nerviosas y los vasos capilares, que previamente ha sido infectada por una caries.

Para proceder a la endodoncia es necesario que la infección haya remitido. Por lo que es habitual que antes se hayan suministrado antibióticos. La endodoncia es un tratamiento necesario para una reconstrucción completa del diente, por lo que este tratamiento se suele completar con una obturación o empaste.

Para efectuar una endodoncia se suele aplicar el mismo tipo de anestesia que para una obturación. Es decir, una anestesia local, infiltrada en la encía del diente, y que suele contener analgésicos tipo lidocaína, que adormecen los nervios que conectan al diente, evitando el dolor durante la manipulación en la hendidura.

Para mayor seguridad, el odontólogo puede planificar la operación en dos visitas distanciadas en el tiempo, en la que en una primera visita efectuará la endodoncia, propiamente dicha, y en una segunda, la reconstrucción del diente, reduciendo de esta manera la cantidad de anestesia que suministra al paciente.

Colocación de implantes.

Los odontólogos de Clínica Dental Lozano y López, una clínica dental del barrio de Villaverde de Madrid, operativa desde 1982, señalan que para la colocación de implantes se utiliza anestesia local y, en algunos casos contados, sedación consciente.

La colocación de un implante es una operación quirúrgica por la cual se abre una hendidura en la encía del paciente donde se coloca el apósito, tornillo del implante, que dará solidez al diente artificial o prótesis que sustituye al diente o dientes perdidos.

En la colocación de implantes dentales se utiliza anestesia local, normalmente articaína, lidocaína o mepivacaína, infiltrada en la encía y tejidos cercanos al hueso para bloquear la sensibilidad y permitir la cirugía sin dolor. Cuando el procedimiento es largo o el paciente presenta ansiedad, puede emplearse sedación consciente, que consiste en administrar fármacos por vía intravenosa o mediante óxido nitroso para generar un estado de relajación profunda sin que el paciente pierda en ningún momento la consciencia.

La anestesia se aplica tras desinfectar la zona y, si hay sedación, se administra antes de la intervención. Los riesgos son bajos, aunque pueden aparecer hematomas, adormecimiento temporal, palpitaciones cardiacas, náuseas leves o reacciones alérgicas poco habituales.

Cirugía oral.

La cirugía oral es otra disciplina de la salud dental donde se utiliza la anestesia.

La cirugía oral engloba todas aquellas intervenciones que se realizan dentro de la boca e incluyen procedimientos sobre dientes, encías, mucosas y otros tejidos relacionados. Se trata de un campo amplio que abarca desde pequeñas actuaciones hasta operaciones más complejas, siempre con el objetivo de preservar la salud bucodental y resolver problemas que no se pueden tratar únicamente con técnicas odontológicas convencionales.

El ejemplo más conocido por la mayoría de pacientes es la extracción de las muelas del juicio, piezas que a menudo emergen en posiciones incorrectas y que, por ello, pueden generar infecciones o molestias que requieren intervención quirúrgica.

Otras actuaciones habituales incluyen la colocación de implantes dentales, que sustituyen a piezas perdidas y deben integrarse adecuadamente en el hueso; la eliminación de quistes o tumores bucales para evitar complicaciones; o la limpieza profunda de encías afectadas por periodontitis, una infección que deteriora los tejidos y puede comprometer la estabilidad de los dientes. También forman parte de este ámbito la corrección de deformidades en mandíbula y maxilares, el tratamiento de lesiones como el mucocele producido por mordeduras repetidas y la atención a trastornos de la articulación temporomandibular, responsables de dolores en la mandíbula, los oídos  y cefaleas.

En todas estas operaciones, la anestesia es un elemento central. Lo más habitual es utilizar anestesia local, que adormece únicamente la zona a tratar y permite que el paciente permanezca consciente sin sentir dolor. Esta técnica es segura, rápida y suficiente para la mayoría de los procedimientos. En casos puntuales, cuando la intervención es más prolongada o el paciente presenta ansiedad intensa, puede recurrirse a sedación complementaria. El avance de estas técnicas anestésicas ha contribuido de forma decisiva a que la cirugía oral sea hoy más precisa y cómoda para el paciente.

Como vemos, el uso de la anestesia es bastante habitual en la medicina bucal. Sin embargo, como señala la revista Gaceta Dental, hay que ser preciso y precavido antes de suministrarla.

Ya no solo es atenernos a las restricciones y condiciones que marca la ley; es decir, la clínica dental debe estar autorizada a efectuar procedimientos complejos de anestesia, y estos deben estar supervisados por un anestesista profesional; sino que debe haber una comunicación fluida entre el especialista y el paciente. Para conocer posibles intolerancias y alergias y, por supuesto, manejar su historial médico.

El tema de la anestesia es un asunto complejo, que da para profundizar largo y tendido. Con este artículo solo  hemos pretendido colocarlo encima de la mesa.

 

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