Mi esposo sufre de migrañas desde siempre. Si algún día no come suficiente, le da migraña. Si le duele una muela por una caries, le da migraña. Si tiene un disgusto gordo, le da migraña.
Y, harta de verlo sufrir, me puse a investigar. Quería entender por qué estos dolores aparecen casi de manera imprevisible y si había algo más que el estrés o dormir mal que los provocara. Lo que descubrí me sorprendió: la alimentación, la boca y hasta ciertos hábitos diarios están mucho más conectados con las migrañas de lo que solemos pensar.
Verlo sufrir por cosas tan sencillas como saltarse una comida o tener una muela sensible me hizo darme cuenta de que prestar atención a estos detalles puede marcar una gran diferencia.
La relación entre la alimentación y las migrañas
Si alguien me dice que una hamburguesa puede causar migraña, al principio suena exagerado, pero no lo es. Hay ciertos alimentos que tienen un efecto directo en cómo reacciona nuestro cuerpo. Por ejemplo, el chocolate, los quesos curados, los embutidos y el alcohol son bastante famosos por desencadenar dolores de cabeza. Esto pasa porque algunos alimentos tienen compuestos como la tiramina o la cafeína que cambian los vasos sanguíneos del cerebro y pueden provocar migraña.
También hay gente sensible a los aditivos, como los nitratos de los embutidos o el glutamato monosódico de algunos snacks. Cuando se combinan con otros factores, como dormir poco o estrés, es un cóctel perfecto para un dolor de cabeza intenso. Lo que me llama la atención es que mucha gente ignora esta parte. Por ejemplo, si tienes migrañas frecuentes, vale la pena llevar un registro de lo que comes. Anotar si un día tomaste mucho queso, chocolate o café y luego tuviste dolor puede ayudarte a ver patrones.
No es que tengas que dejar de comer cosas que te gustan, pero conocer qué alimentos te afectan puede ser un primer paso. También ayuda mantener horarios de comida regulares y no saltarse comidas, porque el hambre también puede disparar migrañas. Por experiencia de amigos y conocidos, las comidas muy procesadas y los cambios bruscos de azúcar son enemigos silenciosos del bienestar.
La salud bucodental también influye en los dolores de cabeza
Resulta que apretar los dientes o tener problemas en la mandíbula puede generar dolores de cabeza que algunas veces se confunden con migraña. El bruxismo, que es cuando aprietas o rechinas los dientes sin darte cuenta, sobre todo por la noche, puede tensionar músculos que se conectan con la cabeza. Esto hace que aparezcan las migrañas.
También hay problemas de encías, dientes torcidos o infecciones que pueden provocar inflamación y tensión en la zona de la cabeza y el cuello. A veces vamos al médico pensando que es solo migraña, y no se nos ocurre mirar la boca. Por eso es importante no descuidar la salud dental. Cepillarse bien, usar hilo dental y revisiones periódicas ayudan no solo a tener dientes sanos, sino también a reducir dolores que pueden parecer migrañas.
Otra cosa que me contó un dentista una vez es que muchas personas muerden objetos o aprietan los labios inconscientemente cuando están nerviosas. Esto genera tensión que luego se traduce en dolor de cabeza. No es tan obvio, pero si alguna vez has tenido dolor de cabeza y no encuentras la razón, mirar tu boca y tus hábitos dentales puede darte alguna pista.
La conexión entre lo que comemos y cómo afecta nuestra boca
Por ejemplo, alimentos muy azucarados o ácidos dañan el esmalte dental y favorecen caries o sensibilidad dental. Cuando hay dolor o inflamación en los dientes, la tensión se puede expandir hacia la cabeza, y muchas veces termina desencadenando dolor de tipo migraña.
También la falta de nutrientes importa. La vitamina B12, el magnesio o ciertos minerales tienen un papel importante en la salud del sistema nervioso. Si no los consumimos en cantidades adecuadas, el riesgo de migrañas aumenta. Comer suficiente verdura, fruta, proteínas y no abusar de ultraprocesados ayuda no solo a que nuestro cuerpo funcione mejor, sino también a que la boca esté más fuerte.
Por otro lado, bebidas como refrescos con gas y alcohol atacan tanto los dientes como la hidratación del cuerpo. La deshidratación es otro disparador de migrañas. Es un círculo que muchos no ven: lo que tomas y comes afecta tus dientes, tus encías y finalmente tu cabeza.
Hábitos diarios que ayudan a reducir las migrañas
Hay cosas que no parecen importantes pero marcan la diferencia. Por ejemplo, dormir bien y en horarios regulares. Dormir poco o a deshoras puede disparar migrañas, y si sumamos tensión dental o malos hábitos alimenticios, el riesgo se multiplica.
Otra cosa es el estrés. Todos sabemos que cuando estamos nerviosos o tenemos mucho trabajo, la cabeza se resiente. Una solución sencilla es dedicar unos minutos al día a relajarse y mover la mandíbula, abrir y cerrar la boca despacio o masajear un poco los músculos del cuello. Funciona más de lo que pensamos.
Hidratarse bien es otro punto importante. Tomar suficiente agua ayuda a que el cuerpo funcione mejor, la sangre fluya y los músculos no se tensionen tanto. También ayuda a la saliva, que protege los dientes. Es curioso cómo cosas tan simples pueden afectar tanto a las migrañas.
¿Qué papel juega el café y otras bebidas estimulantes?
El café tiene fama de ayudar, pero no siempre es así. En algunas personas, la cafeína puede aliviar el dolor de cabeza inicial, pero si se toma en exceso, puede provocar dependencia y empeorar las migrañas a largo plazo. Lo mismo pasa con té negro o bebidas energéticas.
Por eso hay que prestar atención a la cantidad y al momento del día en que se consumen. Un café por la mañana puede estar bien, pero si lo tomas a media tarde o por la noche, además de afectar el sueño, puede contribuir a que aparezcan dolores de cabeza. También ayuda mirar cómo afecta a la boca: la cafeína puede resecarla, y la boca seca aumenta el riesgo de caries y sensibilidad dental.
Puedes tomar café, sí, pero con moderación. Igual que el resto de estimulantes. Esto no significa eliminarlo, sino controlarlo y ver cómo reacciona tu cuerpo.
Cuida la boca para prevenir migrañas
Mantener los dientes y las encías sanos también influye en la cabeza: si los tienes sanos, tienes menos probabilidades de que te entren migrañas fuertes.
Un consejo práctico que me dio la gente de Clinica Dental Collado Villalba, clínica dental con amplia experiencia en el tema. Me explicaron que revisar periódicamente la mordida y la salud de las encías es necesario, porque incluso pequeñas molestias pueden generar tensión que se traduce en migraña.
No hace falta esperar a que te duela, un chequeo a tiempo puede evitar problemas. También sugieren mantener una higiene diaria rigurosa, usar hilo dental y cuidar los alimentos que dañan el esmalte. Es un consejo simple, pero puede marcar una gran diferencia si sufres de dolores frecuentes.
Cuándo buscar ayuda profesional
Es importante saber cuándo ir al médico o al dentista. Si tienes migrañas frecuentes, muy intensas o que cambian de patrón, lo mejor es consultar. No solo un médico general, también un dentista puede ayudar a detectar problemas de mandíbula o dientes que no duelen mucho pero generan tensión.
Algunas personas ignoran estas señales y terminan tomando analgésicos de forma constante sin atacar la causa. Esto no siempre ayuda y puede generar otros problemas. Llevar un registro de los días que duele la cabeza, qué comiste y cómo estaba tu boca puede dar pistas muy valiosas. Con esta información, el profesional puede recomendar cambios de alimentación, ejercicios para la mandíbula o tratamientos específicos.
No hace falta esperar a que el dolor sea insoportable. La prevención funciona mejor que curar, y esto aplica tanto para migrañas como para la salud dental.
Ahora, controlo más el origen de las migrañas de mi esposs
Comer de manera más equilibrada, cuidarse los dientes, dormir bien y mantenerse hidratado ha hecho que el número de migrañas que sufre mi esposo al mes disminuya increíblemente.
También me parece interesante pensar que esas pequeñas molestias en la boca pueden ser un signo de algo más: ahora, reviso sus hábitos diarios y hago ajustes simples para que no le nazcan y perjudiquen su día.
Creo que la lección es que la cabeza, la boca y lo que comemos están más conectados de lo que parece. Pequeños cambios pueden evitar mucho sufrimiento y mejorar la calidad de vida, y lo mejor es que solo hace falta observarse un poco y actuar a tiempo.
Se trata de mirar nuestra salud de manera integral
No solo la cabeza, ni solo los dientes, ni solo la dieta, recuerda que todo está conectado: comer mejor, cuidar la boca, dormir bien, hidratarse y controlar la cafeína puede reducir bastante las migrañas, y, si no la eliminan, disminuten su intensidad.
La próxima vez que tengas un dolor de cabeza intenso, vale la pena preguntarse: ¿qué has comido? ¿Cómo está mi boca? ¿Dormí lo suficiente? Son preguntas cuyas respuestas pueden mejorar mucho nuestra vida.