Masajes y terapias naturales cada vez más demandados por la sociedad

El sector del cuidado personal ha crecido de manera importante en la última década. Esto ha hecho que los masajes o las terapias de carácter natural hayan pasado de ser algo que muchas personas asociaban a la clase alta a ser algo que ya es de lo más habitual.

2026, el cuidado personal es prioritario

Los masajes son ahora protagonistas, puesto que con estas vidas estresantes que vivimos y que parecen extenderse hasta en el mundo del ocio, las personas buscan espacios para la tranquilidad y tanto el masaje como la terapia natural son ya una necesidad, como dormir o comer.

Los responsables del Centro Vidaes nos comentan que son los propios clientes que se ponen en sus manos los que les dicen que la jornada a veces es inhumana, donde el móvil les despierta con infinidad de notificaciones y ya empieza una carrera contra el reloj, conduciendo y soportando atascos, para luego trabajar frente a una pantalla de ordenador que les deja los cuellos duros como una tabla. Cuando llega la noche, lo que ocurre es que cuesta conciliar el sueño porque la cabeza no para de dar vueltas a todos los problemas que les preocupan. Todo ello al final da como resultado que se producen muchos dolores y molestias con contracturas, una espalda que cruje cuando nos levantamos y donde el estrés acaba afectando tanto a la piel como al propio sueño.

Un dato es que en España, un tercio de los adultos llega a padecer de dolores crónicos musculoesqueléticos y es una de las principales causas de bajas en el ámbito laboral. Por todo ello, no es algo casual que las consultas en fisioterapia y los centros de terapias naturales se encuentren repletos de gente.

Si hablamos de masajes o de terapias naturales, lo que hacen es actuar en aquellos lugares en los que la pastilla no acaba de llegar. Se puede decir que no curan un resfriado, pero sí que logran curar ese nudo en nuestros hombros que quizá nos recuerda determinados problemas en el trabajo o que estás todo el día sentado o de pie y tu cuerpo lo nota.

Los masajes se pueden hablar de ellos como un reseteo en el que se relaja el sistema nervioso, mejora la circulación y se liberan las famosas endorfinas, que son unas hormonas que hacen que nos sintamos bien, sin necesidad de tomar alcohol o cafeína.

Para que te pongas en situación, imagínate que llegas a casa después de un masaje tailandés, con los músculos sueltos, una respiración de lo más profunda y capacidad para poder desconectar de verdad. En estos tiempos de estrés, el cortisol ataca sin piedad y los masajes podemos decir que son medicina preventiva.

Lo cierto es que el tacto humano que realizan los profesionales reduce la ansiedad en un 30% más que una sesión solo de mindfulness. Si eres papá con niños pequeños, oficinista eterno o estás en la tercera edad con achaques, debes saber que pueden convertirse en un momento de paz.

Los masajes funcionan

Comenzamos por el masaje relajante o sueco, que es el de siempre. Las clásicas manos que masajean, deslizando aceite. Son muy buenos para las contracturas cervicales, que es uno de los males típicos del español. En cincuenta minutos, se desatan los nudos que llevan meses cargándose y que duran unos días.

Los drenajes linfáticos son un masaje especial. En el caso de que tengas las piernas cansadas de estar de pie o con retenciones por las hormonas, funciona muy bien para liberar cargas. Una presión suave que consigue mover los líquidos, reducir la hinchazón y hasta puede ayudarnos con la celulitis. Esto hace que sea ideal para las mujeres que están inmersas en el síndrome premenstrual o luego de haber tenido un parto.

En el caso de los deportistas o si eres un administrativo con la espalda hecha polvo, los masajes deportivos pueden ser ideales, ya que se enfocan en una serie de músculos en concreto. Se previenen lesiones y las recuperaciones son más rápidas. Otro interesante es el californiano, también llamado sensitivo, de mayor suavidad; logra soltar las emociones, los llantos, las risas o lo que aparezca.

Las terapias naturales también son protagonistas

Una mezcla de lo más ancestral y de la modernidad. Hablemos, por ejemplo, de la reflexología podal, que va mapeando los órganos en los pies, ya que se aprieta un punto y consigue aliviar el estómago o el hígado. No hablamos de magia; se estimula una serie de nervios que lo que hacen es mandar señales a nuestro cerebro.

En el caso de la aromaterapia, lo que ocurre es que entran en escena los aceites esenciales de lavanda para la ansiedad, así como eucalipto para las vías respiratorias, donde se combinan los difusores y los masajes. En nuestra casa, un rodillo de menta en la sien puede tener efectos maravillosos en tu mente.

Las piedras calientes también merecen la pena hablar de ellas, puesto que el calor lo que hace es penetrar en aquellos lugares en los que las manos no llegan. Una buena forma de conseguir la relajación en fibras profundas.

Los beneficios de verdad se notan

A nivel físico, las bondades son claras: mejora mucho la circulación, por lo que puedes despedirte de las clásicas várices, se producen menos inflamaciones, y eso hace que tengas que recurrir menos a las pastillas. Los estudios dicen que un masaje a la semana baja la presión de nuestras arterias e incluso mejora el sueño.

Estamos también ante una terapia barata, donde se libera la oxitocina, se reduce el cortisol y aumenta la serotonina. Si sufren de depresión leve o ansiedad, es un magnífico complemento de la psicología. En nuestro país, las listas de espera son eternas en la Seguridad Social, lo que consigue tapar agujeros.

En lo económico, termina saliendo rentable, puesto que una contractura hace que tengas que ir al traumatólogo o a fisioterapia pública, que tarda muchos meses por las listas de espera en lo público. Si vas a un centro de masajes, tendrás antes resultados, sin duda.

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