Una de las mejores invenciones que ha realizado el ser humano a lo largo de su existencia ha sido la música, no cabe la menor duda y cada vez más gente se encuentra de acuerdo con un aspecto como del que estamos hablando. Si nos paramos a pensar en lo que hacemos cada día, probablemente descubriremos que tiramos más de la música de lo que creemos. Cuando vamos en el coche, ¿qué es lo que llevamos puesto? Cuando salimos a hacer algo de ejercicio, ¿llevamos música o no? Cuando estamos haciendo las labores del hogar… ¿qué es lo que ponemos en la radio, el móvil o la tele? Correcto.
La música es una parte mucho más importante de lo que creemos en la vida. Nadie lo puede negar. Escuchar canciones, artistas o bandas que sean de nuestro agrado hace que nuestro día, que nuestra rutina, sea todavía mejor. Desde luego, nos permite hacer que el día sea mucho más ligero, que haya actividades que no nos provoquen el cansancio o el esfuerzo que sí que nos provoca el hecho de hacer cosas sin que haya algo de fondo que nos motive a seguir. Desde luego, son muchas las personas a las que podríamos decir que la música les ha salvado más de uno y más de dos días.
Hace ya mucho tiempo que empezó a valorarse la posibilidad de utilizar la música con usos como los terapéuticos. Es algo que, sin saberlo, siempre lo hemos notado. Cuando no hemos estado todo lo bien que nos hubiera gustado, siempre hemos tirado de la música para seguir adelante. La verdad es que todo el mundo lo ha agradecido y que hay muchas personas que reconocen que la música les salvó la vida. Uno de los mejores ejemplos los podemos encontrar merced a la reciente muerte de Robe Iniesta, el cantante de Extremoduro que recientemente ha fallecido. Han sido muchos los que han reconocido en redes sociales que las letras de Robe les salvó la vida o les salvó de caer en una depresión. Casi nada.
Y es que, ¿qué le hace la música a nuestro cerebro? Esto es precisamente lo que se pregunta en una información publicada en la página web de El País. La respuesta tiene que ver con los mecanismos neuronales que se activan en la cabeza cuando escuchamos música y que nos permiten evocar tiempos pasados, tener tiempos placenteros, compartir emociones… Esto es conocido como neurociencia y también activa algo que conocemos como la musicoterapia, que es algo de lo que vamos a hablar detenidamente a lo largo de los próximos párrafos y que, como decíamos, ha permitido que mucha gente pueda encontrarle un sentido mucho más amplio a la vida.
Eso sí, la musicoterapia sigue siendo una gran desconocida a nivel general en nuestro país y es una misión de la sociedad en su conjunto que se conozcan sus beneficios. Nosotros hemos querido saber cuáles son esos beneficios y cuáles son de aplicación a lo que rodea a la psicología infantil, que es un tema por el que ya sabéis que nos preocupamos bastante en este blog. Para ello, hemos charlado con los amigos de Somarmonía, que ofrece servicios terapéuticos ligados a la musicoterapia y que se especializa en ella para niños pequeños, para embarazadas, para adultos, para personas mayores, para grupos de trabajo… Ellos nos han transmitido que estos que os vamos a contar son los principales beneficios de esta ciencia.
- Desde el punto de vista psico-cognitivo, la musicoterapia es algo clave porque permite que la concentración se estimule y que se proporcione atención sostenida a un asunto, cosa a la que nos debemos acostumbrar a medida que vamos cumpliendo años.
- A nivel socio-comunicativo, se destaca el hecho de que se potencia la expresión verbal y el repertorio de expresiones no verbales. El desarrollo que alcanza una persona con esto es brutal.
- En el plano físico-corporal, la música presenta una doble versión. Por un lado, tiene la capacidad de relajarnos después de un día duro. Pero también nos puede activar para la práctica deportiva. Todo depende del tipo de música que escuchamos. Y, en los niños, esto también es importante.
- En el aspecto emocional, del que ya hemos hablado, la musicoterapia nos permite evocar sentimientos y recuerdos. ¿Quién no se acuerda de lo que sintió o de lo que estaba haciendo la primera vez que escuchó una canción, aunque fuera muy pequeño?
- También tiene un deje espiritual que no podemos obviar porque la música muchas veces nos hace reflexionar. Esto gira en torno a lo que hemos comentado más arriba sobre Robe Iniesta, que es uno de los músicos que mejor ha conseguido crear esto.
- Y no podemos olvidarnos de que la música es una fuente de placer y de diversión que hace que los niños no paren de mover el esqueleto, con todas las ventajas que eso conlleva.
Son muchos los beneficios asociados a esto, como estáis pudiendo ver. Y hay que defenderlos. La música es más importante de lo que creemos en nuestras vidas y, para más inri, lo es desde un momento muy inicial de la misma. Tanto es así que hay, como hemos dicho más arriba, aspectos de la musicoterapia que son idóneos para futuras madres, para personitas que aún están por nacer. Ni que decir tiene que ese argumento ya es lo suficientemente grande e importante para que no podamos negar lo que es innegable: el ser humano necesita la música para tener la vida que merece y para ser feliz.
Lo mejor es que la música siempre va a estar ahí para que podamos encontrar las soluciones a nuestra vida o para maximizar experiencias que sean buenas. Es una de esas cosas de las que siempre vamos a poder tirar, que siempre va a seguir ahí para cuando la necesitamos y que va a contribuir siempre a que nuestra mente esté estable, que tenga la posibilidad de no caer en enfermedades mentales que ya sabéis que son complicadas por el hecho de que son invisibles y que, en definitiva, le saquemos el máximo jugo posible a la vida, que es de lo que se trata.
Tenemos margen de mejora en lo que a musicoterapia se refiere
España es un país en el que poco a poco se empiezan a introducir algunos de los aspectos de los que hemos hablado. Es cierto que, hasta hace no demasiado tiempo, el concepto de musicoterapia apenas era conocido aquí, pero las cosas empiezan a evolucionar y sí que, como hemos visto, hay gente que se dedica a esto y que se encarga de darle la popularidad y la relevancia que se merece tanto a través de medios convencionales como a través de aspectos que se encuentran más ligados al marketing digital, que ya sabéis que es una herramienta básica para que el mundo nos conozca a día de hoy.
En una noticia publicada en la página web de Infosalus, se manifiesta que España todavía está muy lejos de Estados Unidos o el Reino Unido en implantar la musicoterapia en cuidados paliativos. Otro de los países que también está muy avanzado en este sentido y que nos saca bastante distancia es Dinamarca, así que podemos decir que esta ciencia no es desconocida en el plano de la Unión Europea. Eso debe bastar para que el resto de países de la eurozona estemos interesados en un asunto como este y que no haya manera de que nadie sepa de qué trata la musicoterapia. Solo de este modo podemos conseguir que la gente tenga la posibilidad de usarla en su propio beneficio físico, cognitivo y mental.
Todo esto, extrapolado a todo lo que tiene que ver con un niño, tiene un valor incalculable. Primero por el hecho de que cuidamos de la salud del niño desde que tiene una corta edad. Y, en segunda instancia, porque ese niño va a aprender muy pronto la manera en la que puede cuidar de su salud física y mental. Cuando nos habituamos desde que somos pequeños a un hábito saludable, estamos haciendo que una especie de ángel camine a nuestro lado durante toda la vida. Ese aprendizaje es uno de los más grandes de los que va a disponer este niño y seguro que, cuando sea mayor, agradecerá haberlo podido recibir en una fase tan temprana de la vida porque va a ser así como se quite problemas del camino.
A todos nos hubiera gustado que hubiese sido así, no lo podemos negar. Pero la musicoterapia, seguramente, todavía no había llegado a nuestros oídos cuando estábamos en nuestra infancia. Ahora, tenemos la posibilidad de que las cosas sean diferentes, que podamos echar mano de ella cuando lo necesitemos. Y, de paso, podemos mejorar la calidad de vida de la gente joven de ahora, que por cierto no es la mejor teniendo en cuenta que la sociedad funciona cada vez de una manera menos personal como consecuencia del desarrollo de las tecnologías.